Leamos historia argentina

José “Pepe“ Nun: “En la Argentina no tenemos una democracia”

El ex secretario de cultura de Nestor Kirchmer participó de la Experiencia Leamos, donde habló de la historia política argentina.

“En el momento en que más necesitamos liderazgos firmes, dignos y responsables, carecemos de ello”. José “Pepe” Nun, abogado y politólogo que fue secretario de Cultura de la Nación entre 2004 y 2009 –tiempo en el que concretó la construcción de la Casa Nacional del Bicentenario y organizó los dos primeros congresos nacionales de cultura– fue el primer invitado del ciclo “Leamos Historia Argentina”, que organiza la plataforma Leamos.com como beneficio exclusivo para sus suscriptores dentro del programa Experiencia Leamos.

Ex investigador del Conicet y fundador del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de General San Martín, Nun fue profesor durante más de 20 años de la Universidad de Toronto y puso en marcha el exitoso programa “Libros y Casas”, que luego replicaron países como México, Cuba y España. Ha escrito libros como La transición democrática en la ArgentinaMarginalidad y exclusión socialDemocracia: ¿gobierno del pueblo o de los políticos?La desigualdad y los impuestos.

Nun habló con Ezequiel Martínez del contexto político argentino en el marco de su nueva publicación La política y la democracia en clave argentina, que estará disponible próximamente en Leamos. La entrevista completa puede verse en la web de Experiencia Leamos. Publicamos aquí un fragmento de la charla.José "Pepe" NunJosé «Pepe» Nun

¿Qué pensás de Perón? –quiso sabér Martínez.

–La fórmula de Perón era muy clara –dijo Nun–. Apuntaba a lo que Carl Schmitt describió como un poder de no representación, donde al pueblo hay que enseñarle que tiene que votar y nada más. Un ejemplo de esto es su famosa consigna “De casa al trabajo y del trabajo a casa”, que fue un “cuando yo los llame vendrán, pero si no los llamo: trabajo-casa, casa-trabajo”. Además, en contra de cualquier respeto a la separación de poderes que establece la Constitución nacional, usó la idea de la comunidad organizada, que incluye a capitalistas y trabajadores en corporaciones. Acá tengo que resaltar algo que quizá a muchos no les guste, Perón, entre 1939 y 1941 fue agregado militar argentino en Italia, donde desarrolló una profunda admiración, que nunca ocultó, por Mussolini. El hombre que tomó la palabra totalitarismo y la transformó en un elogio. Perón estuvo de acuerdo con esto.

La mirada de Nun provoca desde la lucidez sobre las grietas del sistema político argentino:

–A lo largo de la historia argentina –dijo–, los organismos de control han estado ocupados no por opositores sino por adeptos al gobierno. Esto ha sido una vergüenza histórica. Hoy día, por ejemplo, el actual secretario general de la Presidencia, ese era quien estaba a cargo de la Oficina Anticorrupción. Es decir: un peronista de ley totalmente adepto a los que entran y quien debía controlarlos. Lo mismo hizo Macri, que nombró a una macrista de pura sangre, Laura Alonso. Y Laura Alonso va a declarar, como algo natural, que no pensaba controlar a los funcionarios del gobierno porque si no los encontraba responsables dirían que se debía a que es partidaria del gobierno, y que, por el contrario, si efectivamente eran responsables, entonces no los podría denunciar. Mientras no se acepte la separación de poderes, controles, lucha por la participación y deliberación libres de la mayoría popular, y absoluta libertad de prensa, no puede haber algo que se llame democracia. Por eso sostengo que no tenemos una democracia, sino que estamos siempre por entrar en la transición a la democracia.

En este país más que un virus del COVID tenemos un virus autocrático…

–Contra eso hay que luchar. Este virus genera malestar en muchos sectores de la población, pero no saben qué hacer. Faltan partidos de oposición que asuman realmente su tarea y espero que ahora algunos empiecen a florecer. Aunque no tengo gran confianza. La forma de manifestarse, a lo largo de la historia argentina, ha sido movimientista, es decir, para levantarse contra este tipo de regímenes autocráticos, ha habido explosiones populares que se apagaron muy rápido. A la vez, el movimientismo ha sido otra característica de la manifestación autocrática en el poder: Yrigoyen dirigía un radicalismo que se consideraba idéntico al pueblo argentino, por ende los que no eran radicales no eran parte del pueblo. Lo mismo pasó con Perón: los que no eran parte de su comunidad organizada tampoco eran del pueblo, eran los capitalistas extranjeros y los latifundistas.Cristina Kirchner y Alberto Fernández (Crédito: Esteban Collazo)Cristina Kirchner y Alberto Fernández (Crédito: Esteban Collazo)

¿Y hoy?

–Estamos asistiendo a la famosa frase de Hegel: “La historia se da dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa”. Hoy estamos viendo casi la descomposición misma de esta concepción autocrática de la política. ¿Dónde se ha visto que una vicepresidenta sea la que designe a dedo al presidente de la Nación? Y ella misma fue designada a dedo por su marido como sucesora, donde tampoco hubo ningún tipo de primarias para que fuera elegida entre otros candidatos. Néstor Kirchner la nombró para no ser reelegido él, para poder ser reelegido después: para que se estableciera una dinastía. Esta vez, Cristina nombra a Alberto Fernández. Y pienso que lo que le conviene a Alberto Fernández es no usar lapicera sino lápiz: porque un día dice una cosa y al otro le ordenan que diga otra. Con lápiz, se borra más rápido que con lapicera.

¿Qué pasa con la reforma judicial?

–Nos está pasando algo muy desgraciado, y es que en el momento en los que más necesitamos liderazgos firmes, dignos y responsables, carecemos de ello. Hoy la primacía para la población es la inseguridad y la pandemia, pero quieren hacer una reforma judicial que se propone, por un lado, lograr la impunidad de Cristina Kirchner, y, por otra parte, cambiar la Corte Suprema para que no les resulte un obstáculo. Es de una gran impunidad.

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