Leamos clásicos

Guillermo Saccomanno: Claves para leer Ana Karenina, de León Tolstoi

¿Es Ana Karenina la novela más hermosa jamás escrita? Aunque sea una definición injusta, con algunos libros, los lectores nos podemos permitir la hipérbole. Con Ana Karenina, como también con Guerra y PazLeón Tolstoi construyó un universo que modela nuestra forma de ver el mundo.

En un nuevo encuentro del ciclo “Leamos Clásicos”, que se realiza en el marco de Experiencia Leamos y es un beneficio exclusivo para los suscriptores de la plataforma Leamos.com, el reconocido escritor Guillermo Saccomanno habló con Patricio Zunini de Ana Karenina en un diálogo que por momentos se convirtió en una apasionante clase magistral.

Publicamos aquí algunos pasajes de la charla y las ideas de Saccomanno:

"Anna Karenina", de Lev Nikoláievich Tolstoi«Anna Karenina», de Lev Nikoláievich Tolstoi

– El destino de Ana no es lo que importa en la novela. Lo que importa es la escritura de Tolstoi, la capacidad que tiene para captar la realidad. Cuando Tolstoi hace llover en una novela, vos estás empapado. Este es un efecto que pocos escritores logran. Vos caminás con él por San Petersburgo y Moscú. Una de las virtudes de las grandes poéticas literarias es transmitirte esas impresiones y esas sensaciones, y, a través de esas impresiones, situarte en una visión del mundo.

– Flaubert decía que Tolstoi le había robado la novela. ¡Los improperios y las acusaciones de Flaubert a Tolstoi son impresionantes! Se tiende a conectar las dos novelas; en las dos está el tema de adulterio —en Bovary hay más amantes—. Podría haber una afinidad entre ambas, pero me impresiona en Tolstoi la denuncia de la situación de la mujer. No me animo a decir que sea un feminista, pero encontré en Literatura y revolución de Trotsky, una cita que Tolstoi que se puede aplicar también a Ana Karenina: “¿La cultura, el progreso, la industria?”, les dice Tolstoi a los liberales, “¡pero que la tierra se trague vuestro progreso y vuestra industria si mis hermanas deben vender su cuerpo en las calles de vuestras ciudades!”.Ana Karenina desafía a los lectores de nuestro tiempo, que están acostumbrados al vértigo, a la velocidad y a cierta pretendida eficacia de la literatura

– Ana es víctima es su conquista de la libertad y del deseo. Nabokov sostiene que Emma Bovary comete la más burguesa de las transgresiones: el adulterio. Ana no solo es adúltera, sino que no quiere reincidir en el matrimonio. Porque cuando su amante, Vronsky, quiere casarse con ella —ella ya ha abandonado a su marido, Karenin—, ella no quiere de ninguna manera casarse porque no quiere perder la pasión. Desde este punto de vista, Ana Karenina es una novela revulsiva que arremete contra la familia, contra la sociedad hipócrita de su tiempo, contra la aristocracia y también contra el clero. Ana es una criatura prometeica con su deseo. Curiosamente lo que se le reprocha es tener una amante y planteárselo a su marido. Las damas que hasta entonces ella frecuentaba la repulsan. ¿Por qué? Porque pone en evidencia algo que todas y todos hacen: todos tienen queridas, todos tienen doble vida, todos tienen familia. Ana patea el tablero y, en ese sentido, es más subversiva que Emma Bovary.

– Lo que impone Tolstoi es una noción del tiempo real que pocos escritores logran. Vos tenés la sensación de estar en tiempo real. Si bien Nabokov observa con mucha astucia que hay saltos de tiempo y los chicos crecen inesperadamente en pocas páginas. Pero es fantástico, porque es una novela que desafía a los lectores de nuestro tiempo, que están acostumbrados al vértigo, a la velocidad y a cierta pretendida eficacia de la literatura, como si la literatura debiera cumplir un rol ligado a la noción de consumo, de placer, de gusto. En este sentido, Ana Karenina es una novela en la que tenés que entrar, quedarte ahí y detenerte en los detalles. Esos que Nabokov llamaba “los divinos detalles”.

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