Leamos de la vida

Magda Tagtachian: “Necesitamos que el deseo sea nuestro aliado: es la fibra, la verdadera pasión”

Magda Tagtachian comenzó su carrera como periodista en Editorial Atlántida y en Clarín, pero un día descubrió en la literatura su nueva vocación. Su primer libro como escritora se tituló Nomeolvides Armenuhi, la historia de mi abuela armenia (Random House). El segundo, Alma Armenia (V&R Editoras), se publicó este año y habla del amor en un mundo poblado de aromas, sabores y guerras. Es autora también de cinco artículos exclusivos para Leamos.com, en los que da a luz al personaje “Encendida”: una mina muy actual, políticamente incorrecta, escrito con mucho humor, ritmo y poesía. Y desde octubre, moderará un nuevo ciclo de Experiencia Leamos: Leamos Romántica, en el que se darán cita las más importantes escritoras del género.

Entrevistada por Carolina Balbiani en un nuevo encuentro del ciclo Leamos de la Vida, Magda Tagtachian no huye a temas clave del presente como la pareja y la soledad. Lo hace con las herramientas que le dio el periodismo en 30 años de redacciones, pero también, observando y deconstruyendo su propia vida. “Fui encontrando un hilo para entenderme a mí. Y en esa búsqueda me di cuenta que había mucha gente que se identificaba: mujeres y hombres que soñamos con el amor romántico”, se sincera la autora de Alma Armenia. Los siguiente son fragmentos de la conversación para pensar y repensar el amor, el deseo y la pasión.

Magda TagtachianMagda Tagtachian

¿Quién es “Encendida”?

—“Encendida” tiene la voz que sucede en todas las reuniones de mujeres. Sucede en el contexto de una nueva sociedad donde las mujeres estamos empoderadas. Es una mina de mediana edad, con humor, conectada a las redes y las nuevas tecnologías, que va a una marcha o a reuniones sociales, siempre impecable, y no le parece un problema tener un flechazo en el supermercado. Le gusta lo que le gusta. Fue criada entre patriarcado y machirulismo y hoy está construyendo su propia historia.

¿Cómo comenzó esta nueva etapa de tu escritura, más ligada a la literatura?

—Soy descendiente de armenios ­–mis cuatro abuelos son armenios–, y en 2015 me encontré, no casualmente, con la verdadera historia de supervivencia de mi abuela: cómo había escapado del genocidio perpetrado por los turcos contra los armenios en 1915. Mi abuela fue lanzada de un tren, cruzó el desierto escondida, sin agua y sin comida. En ese momento, mi vida volvió a comenzar. En la escritura de esa historia, la de mi abuela, pude comenzar a reescribir mi propia vida.

¿El amor romántico existe, se sigue buscando hoy?

—Te voy a decir algo seguramente polémico: hoy tiene mala prensa. En esta justa tarea de deconstruir todo, nos estamos llevando puestos algunos aspectos del romanticismo. Por ejemplo: una mujer de mediana edad que hoy se separa después de muchos años de matrimonio… ¡no sabe qué hacer con un hombre! En cualquier caso, soltera, casada o divorciada, una tiene que tener el control de la vida propia. Si le hablan o escriben: hay que contestar, y luego se verá hasta dónde llega esa historia.

¿Las mujeres nos permitimos desear?

—En nuestra generación, y soy amplia en este término, para la mujer es difícil encontrarse con la búsqueda del deseo. No lo reconoce, como tampoco nos es fácil hablar de sexo. Con muchas amigas, con las que hablo de todo, aún hoy no puede hablar de sexo. No es crítica: es un dato. ¡Necesitamos que el deseo sea nuestro aliado! Y en esa búsqueda, hay que reconocer que el romanticismo, o el amor romántico, también nos constituye. En mi caso, declararme en el club de las solteras fue algo incómodo hasta que me di cuenta que en mi soltería tenía un enorme tesoro y caudal: con mi vida puedo hacer lo que quiera.

¿Decís que el deseo se construye?

—Lo primero es aclarar qué es el deseo. Aunque no lo creas, hay gente que no lo sabe… El deseo es la fibra, es la verdadera pasión. Muchas veces ese deseo está dormido, o silenciado. Todos pasamos por crisis. Te confieso: hubo un momento en la vida que pensé que no iba a amar más, ni escribir más. Pensaba que porque no tenía un anillo era una desgraciada. ¿Y sabés? El verdadero deseo es estar enamorado de uno mismo. Cuando te querés a vos, sos feliz con la decisión que tomes. ¡Y a hacerse cargo!

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