Leamos romántica

Florencia Canale tras los pasos de millonaria libertina

Sobrina sexta de Remedios de Escalada, Florencia Canale hace honor a su linaje. La periodista, escritora y licenciada en Letras recorre entre datos y ficción los claroscuros de la historia: “Me apasiona ir detrás del detalle, soy un poco detective”, asegura. Debutó en la literatura con Pasión y Traición (2011), mientras que los relatos de su propia familia, y las habladurías acerca de Remedios y el “tío Pepe” (el General José de San Martín) resultaron el puntapié de una trayectoria de éxitos en los que ahonda en la vida de los grandes personajes de la historia argentina y sus secretos de alcoba.

Después de su trilogía sobre Rosas, publicó Salvaje (2018) donde narró los amores de Justo José de Urquiza, “el coleccionista de mujeres”. Le siguió La Vengadora (2019), con los secretos de Damasita Boedo, la amante del General Juan Lavalle, donde derrumba la creencia de que el caudillo murió “asesinado”, para narrar una muerte mucho menos heroica. Acaba de publicar su octava novela: La libertina.

"La libertina", de Florencia Canale«La libertina», de Florencia Canale

En una entrevista a cargo de Magda Tagtachian en el marco de Experiencia Leamos, Florencia Canale habló de su proceso creativo. “En mis novelas soy muy cuidadosa a la hora de abordar la moda”, comenzó. De vestir a una mujer del siglo 19 con demasiado miriñaque, ejemplificó, con polleras más largas o cortas de como se usaba en la época, “sería incorrecto, no encajaría”. Por eso considera que para narrar el pasado, hay que respetar a rajatablas todos sus detalles. A la vez, el abanico es un elemento que no puede faltar: “significó tanto una herramienta como un arma para las mujeres de la época”. En el siglo 18 y 19, como un pistolón para los hombres, el abanico fue para las mujeres un elemento a veces letal: “adquiría un significado distinto depende como lo posicionaran, con él podían seducir, atraer, ocultarse..”, contó la escritora.

En La Libertina, la autora recrea la vida de Anita Perichón, “La Perichona”, amante de Santiago de Liniers y abuela de Camila O’Gorman. “La vida de Anita en el núcleo político masculino más duro de Buenos Aires es sumamente interesante”, dijo Canale. Criada en una isla, Anita era una suerte de “animalito salvaje” en la ciudad: “una muchacha que vivía casi con la desnudes de la naturaleza”, que tuvo que sobrevivir en un mundo que la juzgaba. “Era rica y no podía hacerse cargo de sus bienes por ser mujer, pero aún así enfrenta a los muchachones del puerto y se sienta a negociar el dinero” . Logró enfrentar a la sociedad en distintos ámbitos: “Fue una desfasada de su tiempo, una estratega, negociadora, intrigante monumental”.

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