Leamos romántica

Andrea Milano, reconocida autora de novela romántica: “Si no está el lector, el escritor no es nadie”

Andrea Milano estudió idiomas y trabajó como traductora y docente de lenguas extranjeras. Publicó 17 novelas y escribe cada semana Al compás del corazón, una novela por entregas en el Diario El Popular de Olavarría, su ciudad natal y donde reside actualmente. Es autora de thrillers, romántica, suspenso y “policial nórdico”. En este último género escribió tres obras, cada una con un seudónimo diferente. En su más reciente novela, Derramarás lágrimas de sangre (Plaza & Janés, 2020) -que ya va por su tercera edición-, narra la historia de amor prohibido entre la joven hija de un rico hacendado y un esclavizado negro en en los cafetales de Brasil del siglo XIX.

En el tercer encuentro de “Leamos romántico”, Magda Tagtachian conversó con Andrea Milano sobre su proceso creativo. Para la escritora, la relación de un escritor con los lectores es única y maravillosa: “si no está el lector, el escritor no es nadie”. En su caso, los hace participar casi desde el minuto uno que comienza un proyecto: desde subir fotos o fragmentos de las novelas hasta preguntándoles qué apellido consideran adecuado para uno de los personajes, siempre está acompañada de esa otra mitad que son los lectores.Magda TagtachianMagda Tagtachian

Experta en la novela romántica, la escritora trazó una radiografía del amor y los cambios de tiempos: “El amor siempre es el mismo, es cómo se desarrolla lo que cambia según la época”. En Derramarás lágrimas de sangre, ejemplificó, el amor está condenado porque la protagonista es blanca y su amante es negro, ella una señorita acaudalada y él un esclavizado, “y aun así, a pesar de todas las diferencias, se enamoran”. Porque si bien en esa época el amor quedaba relegado a segundo plano, el matrimonio era concertado por conveniencia, y reinaba la diferencia de edad, el amor verdadero encontró su camino, por más complicaciones que haya significado. A la vez, consideró cómo en otras épocas las complicaciones propias del contexto resultaban en una mayor idealización del vínculo: “en mi novela, Dimas, que ha vivido toda su vida siendo explotado en un cafetal, es correspondido por la señorita de su ‘amo’, que le enseña a leer, lo trata como un igual…¡es como un sueño para él! Idealiza el vínculo porque es como una vía de escape”.


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