Leamos romántica

Gloria Casañas, entre la novela romántica y la pasión por las Mujercitas

Un foro de lectoras del que participaba, “Las gauchas románticas”, impulsó a Gloria V. Casañas a mandar su primera novela a una editorial. Así, con Alas de la seducción, publicó por primera vez y nunca dejó de ocupar las mesas de novedades de las librerías. En La maestra de la laguna, Gloria narró la historia de una maestra rural que Domingo Faustino Sarmiento consigue traer desde Estados Unidos. Éxito tras éxito, El huerto de las Mujercitas (2019) significió otro boom, con la novela que cuenta los últimos años de Louisa May Alcott, la autora de Mujercitas. En un nuevo encuentro del ciclo Experiencia Leamos, que la plataforma Leamos.com organiza como beneficio exclusivo para sus suscriptores, Magda Tagtachian conversó con la escritora sobre su proceso creativo.

La idea de escribir El huerto de las mujercitas apareció tras un viaje académico donde Gloria pudo visitar la casa de Louisa May Alcott y su familia. Esa visita le significó un impacto emocional enorme: “Visitarla, recorrer las habitaciones, me permitió conocer más sobre Louisa, más de esa escritora a la que que de chica leía con tanto disfrute”, contó. El viaje sería, entonces, el inicio de un homenaje a Alcott, en el que Casañas logró plasmar el reencuentro en la adultez con quien tantas alegrías le trajo de chica: “Fue como un deseo que irrumpió en mi, y tuve que buscar la manera de contarlo, porque es una novela muy distinta a mis anteriores: tiene un mini ensayo, ficción, e incluso el diario con fotos de mi viaje”."En el huerto de las mujercitas", de Gloria V. Casañas«En el huerto de las mujercitas», de Gloria V. Casañas

A la hora de escribir, Casañas descubrió cosas de Louisa May Alcott que jamás se hubiese imaginado: “Aspectos que iban desde su carácter, su modo de pensar y su amor por la familia, hasta el grupo de filósofos, pensadores y pedagogos con los que se rodeaba”. Este núcleo reducido de intelectuales trascendentalistas, contó Casañas, moldeó un pensamiento que fue la base del espíritu estadounidense: “Su modo de ver la vida generó una filosofía que se transmitió de este a oeste, me impactó mucho saber que Loiusa se codeaba con ellos: eran ilustres de vida sencilla.”

Entre la primera y la segunda parte del libro, las lectoras le exigían a Louisa que las mujercitas se casaran: «A ella le fastidiaba que quisieran que todo terminara en el matrimonio. Se preguntaba por qué: ¡si justamente quería demostrar que las mujeres podían realizarse en la vida sin la necesidad de los hombres! O que, si llegado al caso, se enamoraban, no pasaban a ser una ‘mujer florero’’’. Todo esto era plasmado por Louisa en un libro de 1868, como una verdadera adelantada de la época.

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