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Las hermanas Brontë: las escritoras “freaks” que enamoraron a Virginia Woolf y Borges no supo entender

Hay un malentendido en torno a las novelas de las Brontë: como escribieron durante los años en que la literatura inglesa se ocupaba de las tensiones de la sociedad georgiana —nacieron casi en el momento en que moría Jean Austen—, se las suele ubicar en ese ambiente. Pero sus libros son más “infernales”, explotan con profundidad el conflicto entre el bien y el mal. Jane Eyre y Cumbres borrascosas tienen más que ver con El Paraíso perdido de Milton que con Orgullo y prejuicio.

Así lo explicó Laura Ramos en el encuentro dedicado a las hermanas Brontë en Experiencia Leamos. El ciclo, que organiza la plataforma Leamos.com como beneficio exclusivo para sus suscriptores, aborda diferentes temáticas y una de ellas es la lectura de los clásicos. Leamos es una suerte de Netflix de libros; todos los libros de las Brontë —Charlotte, Emily y Anne: un aquelarre literario que, como dice Alan Pauls, forman un sistema de escritoras freaks que rompió las convenciones y quemó, con su intensidad, a los lectores de la época— están, de hecho, en la plataforma. Lo mismo que Vidas más extrañas que la mía, el texto de Laura Ramos que se puede leer en exclusiva.

A veces, conocer las lecturas de los escritores nos permite entender más y mejor sus propios libros. Laura Ramos escribió Infernales, una maravillosa biografía novelada de las Brontë —que podría estar en línea con otra maravillosa biografía novelada: La mujer que escribió Frankenstein, de Esther Cross—, pero se puede cómo en sus otros libros —Buenos Aires me mata, Diario íntimo de una niña anticuada, etc.— ya estaba la almendra maldita de las Bronté."Infernales. La hermandad Brontë" (Taurus, 2018) reconstruye la vida de Charlotte, Emily, Anne y Branwell «Infernales. La hermandad Brontë» (Taurus, 2018) reconstruye la vida de Charlotte, Emily, Anne y Branwell

“Leí a Jane Eyre, de Charlotte Brontë, a los once o doce años”, dijo Ramos en diálogo con Patricio Zunini. “y me produjo una sensación muy perturbadora, porque había algo morboso, casi sexual en el clima. Me daba vergüenza leerlo, me parecía que estaba leyendo algo porno y, sin embargo, es muy religioso. Después Cumbres borrascosas, de Emily, te mete en el infierno. Es una descripción del infierno”. Para Ramos, Emily, que tenía una hosquedad y una aversión hacia el trato con el resto del mundo, estaba directamente emparentada con el simbolista William Blake, autor del poema “El matrimonio del cielo y el infierno”.

¿Hay influencias de las Brontë en Virginia Woolf?

—Yo creo que Virginia Woolf leyó a Jane Eyre y se enamoró y le perdonó todo a Charlotte. Todo lo que no le perdona a nadie —y menos a Victoria Ocampo, a quien despreciaba, como se ve en las cartas— se lo perdona a Charlotte. Está enamorada de ese ser literario que es Charlotte Brontë y del clima de color rojo que usa Charlotte para pintar el salón donde Jane llora en la primera humillación de sus primos contra ella. Se enamora de la visceralidad de Charlotte. Y le perdona todo. Pero sabe leer y entonces dice que no importa que Charlotte no sepa crear un personaje, ni sepa crear una estructura, ni que no pueda hacer que un personaje piense distinto de lo que piensa ella. Pese a esto, dice, “amamos lo que nos produce la vitalidad de Charlotte Bronté”.

¿Cómo las leía a Borges?

—Yo creo que Borges y Nabokov se perdieron Cumbres Borrascosas. Deben haber leído a Charlotte, que es, digamos, muy terrenal, y se perdieron la literatura celestial. Emily Brontë habla del origen de la cultura. Si Borges y Nabokov hubieran leído Cumbres Borrascosas, lo habrían descubierto. Pero la rusticidad aparente de los personajes los alejó de la espiritualidad bestial de Emily Brontë.Cumbres Borrascosas – #Leamos Cumbres Borrascosas – #Leamos

¿Cumbres borrascosas es el libro para empezar a leerlas?

—¿Para empezar a leerlas? Yo iría al fondo: iría a Cumbres borrascosas. Iría a la obra más genial de esa fábrica de literatura que eran los Brontë. Y a las feministas les recomendarías La inquilina de Wildfell Hall, de Anne Brontë, la más pequeña, la más subalterna de las hermanas y, sin embargo, muy genial también.

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