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Yamila Silberman, autora de ¿Muy Ortodoxa?: “Cada uno de nosotros tiene algo único para ofrecer”

En un vivo de Instagram de Leamos.com, la plataforma de libros, audiolibros y artículos digitales, la escritora Yamila Silberman, coach ontológica y autora del contenido exclusivo ¿Muy ortodoxa? Un camino judío a una vida más feliz, conversó con la periodista y editora Patricia Kolesnicov.

¿Muy ortodoxa? explora el descubrimiento de la fe y “una manera de vivir la familia y los vínculos que prioriza el respeto y la alegría. Según su editora, la periodista Patricia Kolesnicov, tuvo un origen “casual”, cuando, a la luz del éxito de la serie Poco ortodoxa (Unorthodox), de Débora Feldman, producida por Netflix, se preguntó si alguien habría hecho el camino inverso: una historia donde una mujer pasara de una vida no religiosa al “apego a las reglas bíblicas”. La nota tuvo tal repercusión que la editora no dudó que el material tenía que ser un libro. Y así fue, pandemia mediante.

La semana pasada, la autora y editora conversaron sobre el el reciente ¿Muy ortodoxa?, el cambio de vida de Yamila, afinidades y diferencias con la historia que le dio origen. Además, invitaron a la presentación presencial que tendrá lugar este jueves 9, a las 18.30 hs, en la Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes (Av. Figueroa Alcorta 2280), con entrada libre y gratuita. Los siguientes son fragmentos de la charla que puede verse completa en el Instagram de Leamosebooks.

¿Cómo fue este cambio de vida tan drástico para tu mamá, que te educó desde un judaísmo no ortodoxo?

–Cuando mi mamá se enteró que iba a involucrarme en el judaísmo ortodoxo, su primera reacción fue pensar “¿qué hice mal?”. No lo veía venir, nada indicaba en mi vida que yo “de repente” quisiera recorrer este camino. Un camino muy distinto al que habíamos vivido juntas, pero un camino sembrado por todo lo que ella me dio. Porque al fin y al cabo, yo fui a una escuela judía, iba al templo, fui coordinadora de grupos… En realidad, ella había sembrado el camino, pero no podía imaginarlo. Fue difícil, pero al final pudimos encontrarnos en esta nueva realidad.

¿Qué es lo que más te costó en la transición al judaísmo ortodoxo?

–Dejar atrás ciertos rituales personales. Por ejemplo, yo todos los sábados me veía con mi mamá. Todos, sin excepción. Con este giro de vida, vino Shabbat. Entre lo que no se puede hacer ese día, se encuentra viajar, por lo que las primeras veces ¡tuve que cruzar el barrio entero para verla! Hasta que lo pasamos al domingo… Sé que suena tan sencillo como cambiar el día, pero también involucraba “soltar” esa parte nuestra para generar una nueva rutina.

¿Qué cosas profundas cambiaron en vos y en tu vida tras convertirte al judaísmo ortodoxo?

–Mi visión de la vida. Mi propósito. El sentirme chica pero indispensable en el mundo porque cada uno de nosotros tiene algo único para ofrecer… Y es muy loco, pero cuando más de me di cuenta de todo este crecimiento personal que había hecho en estos últimos años, fue en la pandemia. Cuando vi que mi vida no se dió vuelta a partir de todo lo sucedido. Porque si bien pasé, como todos, momentos de mucho dolor, pude conectarme mucho más con la religión, darme cuenta que todo está en manos de D`s, por más acciones que yo haga en mi día a día en la cotidianidad.

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