Leamos con músicos

Luis Salinas: “Ya no voy a tocar como antes de la pandemia”

“Es difícil explicar la emoción y la creatividad”, dice Luis Salinas. “Si bien yo no creo en la Iglesia, creo en Dios y creo que la existencia de Dios está justamente en esas cosas que no tienen explicación”.

Músico exquisito y virtuoso con más de treinta años de carrera, es reconocido a nivel mundial y ha tocado con grandes artistas, como B.B. KingGeorge BensonPaco De LucíaMercedes SosaDino SaluzziMercedes Sosa muchísimos más. A punto de brindar un nuevo show por streaming —«Salinas en casa» será este domingo, 11 de octubre—, participó en el ciclo Experiencia Leamos.

La entrevista a cargo de Patricio Zunini puede verse completa en el sitio de Experiencia Leamos. Publicamos aquí algunos fragmentos.

Luis SalinasLuis Salinas

¿Qué convierte a un guitarrista en guitarrista?

—Con cualquier instrumento, lo que todos queremos es tener técnica y sentimiento. Pero el sentimiento es lo más importante, porque es lo que uno saca desde adentro. Siempre digo que si uno no se emociona, el público tampoco. La gente no tiene por qué entender de melodía, de armonía, de ritmo, pero sabe cuando el artista es sincero y la sinceridad tiene que ver absolutamente con el sentimiento. Por eso es tan importante tocar lo que uno ama, lo que a uno le gusta. La música es una energía espiritual que va más allá de las notas. Respeto mucho todas las formas de expresarse, que pueden ser con una nota o con muchas, pero tiene que ser sincera.

¿Puede ser que a lo largo de los años hayas simplificados los arreglos de las canciones? En los primeros discos eran muy complejos, con muchas notas intermedias, y, por ejemplo, en El tren, el disco más reciente las melodías son un poco más puras.

—Todo tiene su por qué. Yo tocaba en el boliche El Papagayo acompañando a distintos artistas que tocaban de martes a domingos. Teníamos la viola, bajo y batería. Yo tenía que hacer todo, tenía que llenar, porque no había teclado. Y mientras tanto escuchaba a Paco de Lucía, a Coltrane, a Charlie Parker: era gente que tocaba muy rápido y con un virtuosismo musical. Y, entonces, cuando empecé a tocar solo, no paraba de tocar: tenía la necesidad de sacar todo eso que venía escuchando. Mis introducciones podían llegar a durar diez minutos, ¡porque tenía esa necesidad! Una vez me dijo Benson que, cuando escuchó algunas cosas que yo había hecho, le dijo a Tommy LiPuma: “Qué de cosas que tiene para decir Luis, ya la irá diciendo de otra manera”. Y eso es un poco lo que me pasó.  Llegaron mis hijos y cambió mi forma de tocar porque cambió mi vida. Escucho aquellos discos y los disfruto, pero no los tocaría igual: los años no pasaron inútilmente. Tampoco voy a tocar como antes de la pandemia porque me están pasando cosas.

Luis Salinas

Luis Salinas

Alguna vez dijiste que es peligroso que el instrumento te maneje. ¿Qué significa que el instrumento te maneja?

—Paco de Lucía, que para mí fue uno de los más grandes, decía que siempre estaba medio angustiado por eso. En un reportaje le preguntaron por qué siempre tocaba una hora antes de empezar a tocar en público. Y él dijo que la guitarra es como la mujer, uno cree que la maneja y de golpe pasa otra cosa. La guitarra, aunque parezca fácil, tiene armonía, melodía y ritmo. Y hay que sacarle un sonido lindo. Hay una frase de Atahualpa que, para mí, es maravillosa: si la guitarra suena mal no es culpa de la guitarra. Hay que estar encima de ella, para que sea una parte tuya. Lo mejor es manejarla para que no te maneje a vos. Hay que tener una técnica que te sostenga cuando viene la inspiración y, cuando viene, hay que tener recursos para que la música te lleve. El mejor momento es cuando la música te lleva. Cuando me pregunta por mi relación con la guitarra siempre digo que, si tengo una cita de cualquier tipo y agarro la guitarra, seguro que llego tarde.

¿Qué perseguís al tocar géneros tan distintos?

—Soy una consecuencia de lo que escuché de chico. Lo primero que toqué fue un chamamé a los seis años con mi padrastro, que era correntino. Y mi padre, que era chaqueño, tocaba en los bailes cosas de Oscar Alemán, cumbias, foxtrot… Fue él quien empezó con este asunto de tocar distintas cosas. Yo no digo que toco de todo, toco lo que puedo tocar. Por ejemplo, no toco bulerías ante el público, no me salen. Tampoco me sale natural tocar un carnavalito. Con Jaime Torres hemos tocado zambas y chacareras, pero no carnavalitos porque no lo siento y cuando tocás una música del pueblo estás representando una identidad: si no se siente, es mejor no tocarla. Lo mío no es una búsqueda, es tocar lo que voy sintiendo. Cuando toqué con B.B. King. le dije que yo no venía del blues, y él me dijo: “A mí me gusta porque sos sincero”. Fue muy emocionante que el maestro me dijera eso —además, nadie decía blues como él—. Me dijo que Dios tiene que escuchar los sonidos y sorprenderse. La primera vez que tocó mi hijo le dije: “Sentí tus notas, escuchá a tus compañeros y disfrutá”. Si lo lográs eso, todos la pasan bien.

¿Cuál es la canción que más te gusta tocar?

—¡No, me estás matando! A mí me gusta mucho el bolero; escucho a Chico Novarro y me vuelvo loco. Manzanero me mata. Pero… “El antigal” es una canción muy fuerte para tocar. También “Garúa”, “Uno”, “Gricel”. En inglés no te digo nada porque soy un desastre, pero hay muchas canciones de Steve Wonder que me matan. La peor pregunta que me podés hacer es esta. Siempre estoy escuchando cosas distintas. Toda la música que tenga algo atrás, que sea verdad, me emociona. Trato de no analizar la música cuando la escucho. Trato de disfrutarla, nada más.

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